domingo, 13 de mayo de 2012
Sexismo desde la infancia.
Me parece interesante observar las primera etapas del ser vivo por lo que pongo especial interés en dichos temas. Para ello nos tenemos que remontar a los cuentos como el de Blancanieves, la Cenicienta o la Bella durmiente que son claros ejemplos de la
cultura de sumisión de la mujer hacia el hombre donde ellas son seres pasivos
cuya vida carece de sentido sin su príncipe azul. No solo en los cuentos observamos esta distinción entre los dos sexos sino en campañas publicitarias muy marcadas en las que la mujer se entregada al hogar y a los niños y el hombre a los coches y a otros bienes. Nos encontramos en pleno siglo XXI en el que no se debería permitir esta desigualdad. Desde los primeros años de vida se hacen distinciones tales como los juegos de muñecas y ''cocinitas'' recaen en las niñas como algo normal mientras que en los chicos, los coches o las guerras. Queremos creer que no hay sexismo y que simplemente es una tradición, pero si una niña juega con coches o se interesa por el mundo que hemos creado para el sexo masculino no dudamos en darle un nombre peyorativo y verla con indiferencia al igual que con los chicos. Esto afecta a su nivel psicológico y a querer evitar todos aquellos pensamientos que no son acordes con su sexo. La represión que puede llegar a tener esta persona puede crear problemas futuros y un rechazo hacia lo que realmente es. Deberíamos aprender a dejar libres a los niños y que ellos se enfrenten a su yo interior antes de ponerle unos patrones marcados.
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